Erikenea, -del 31-VIII-05 al 31-III-07-

lunes, diciembre 26

La paz brota de la igualdad; el sosiego, de la libertad; el orden, de la justicia

Escribe Álvarez Solís en el DEIA de hoy que el Papa reinante acaba de descolgarse con un mensaje de paz en que muestra su descorazonamiento y, a la vez, nos descorazona.

El líder católico ha afirmado desde la solemnidad del solio que el mundo padece ante cuatro grandes peligros: el terrorismo, la amenaza nuclear, el comercio de armas y el fundamentalismo que se oculta tras el terrorismo.

Las cuatro causas señaladas por el pontífice como motor de nuestro desasosiego me parecen expresadas con una frivolidad preocupante.

¿Quién ha colocado al mundo en situación tal para que el terrorismo mueva hoy la voluntad de millones de protagonistas? Necesitamos escuchar la voz del Papa acerca de tan acre problema. Fue el comendador el que produjo la asonada de Fuenteovejuna.

¿Quién comercia con las armas que empuñan los terroristas? Hable el Papa.

¿Quién ejerce realmente la amenaza nuclear? Gran cuestión para que sobre ella arroje luz el sucesor de San Pedro, que volvió leal y santamente de su huida cuando oyó la reprensión celestial tras el "¿Quo vadis, Domine?".

¿Qué debemos entender por fundamentalismo en presencia de nuestra verdad única, que nos permite la guerra, la muerte y la pobreza?

¿Acaso pretende Benedicto XVI que los oprimidos, los que mueren de hambre, los pueblos que se extinguen en el abandono, las naciones que se encenagan en la explotación de que son objeto decidan su libertad con la lectura de salmos, la humildad inicua, la oración ante el altar custodiado por las armas en homenaje y bajando la cabeza hasta el polvo?

La paz brota de la igualdad; el sosiego, de la libertad; el orden, de la justicia. Y las tres cosas se corrompen si se las encierra en el recinto anaerobio de los poderes que miran hacia su propio interior.

Sí, es verdad; el mundo está tetanizado, pero los pontífices tienen que servir a los siervos de Dios diciéndoles con claridad quiénes les han causado la herida. Pedro tornó para eso a la Roma que le dio muerte.

Firmado:->Ricardo Ibarra 

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