Erikenea, -del 31-VIII-05 al 31-III-07-

martes, febrero 21

La nueva Ley del Suelo

Es lógica la satisfacción de las personas que más directamente han influido en la elaboración de la futura ley. Es positivo el llegar a acuerdos entre gobierno y oposición. Es bueno que tanto EUDEL, Gobierno Vasco y PSOE puedan apoyar conjuntamente un texto que cada uno por su parte considera como un instrumento útil y una herramienta clave para posibilitar la construcción de vivienda protegida, en propiedad y en alquiler.

El reconocimiento a los poderes locales y el fortalecimiento de la autonomía municipal que se desprende de la lectura del texto también es algo fundamental que parece que a todos los firmantes les sirve como motivo de satisfacción.

En definitiva, parece ser que es la ciudadanía en general la que va a salir beneficiada de un acuerdo que firma la representación política de un sector mayoritario de la ciudadanía vasca. Y no es casualidad que, una vez más, y parece ser que sin importar el tema del que se trate, las dos organizaciones políticas más extremistas del País, y ejemplos de cada uno de los polos y extremos del mismo, por diversas razones, la consideren inaceptable.

Ahora bien, el reparto de viviendas que se hace ¿Es proporcional al tipo de ciudadanía del País? Responde la oferta que se propone con el tipo de persona que demanda vivienda en Euskadi?

Dicho de otra manera:
El 55% de las viviendas para los que ganen menos de 33.100 €
El 10% de las viviendas para los que ganen entre 33.100 y 43.000 €
El 10% de las viviendas para los que ganen entre 43.000 y 48.000 €, aproximadamente.
El 25% de las viviendas para el resto.

¿Es esa la pirámide de sueldos de las familias vascas?
Si todo el mundo reconoce que el 75% se construirá exprimiendo a los que compren las 25% del Mercado libre.
¿Es justo que una familia que gana 50.000 € anuales sufrague con el precio que tenga que pagar si quiere comprar una vivienda la de otra familia que gana solamente 5.000 euros menos?
Si hace cuentas, igual le merece la pena ir a donde el jefe de su empresa y pedirle una “pequeña bajadita de sueldo” para poder incorporarse a las listas y sorteos de viviendas “protegidas”.

Y para terminar, si la ley del 75 llegó una vez iniciada la crisis del 73, la del 94 aterrizó en plena crisis de los noventa, y si no hay dos sin tres, ¿se puede augurar que esta nueva ley llega cuando la crisis que se empezó a oler en el 2005 llama a nuestras puertas?

Firmado:->Ricardo Ibarra 

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