Erikenea, -del 31-VIII-05 al 31-III-07-

lunes, abril 10

Si regresaran y vieran

Alfredo Fierro escribia en EL PAIS un artículo muy apropiado para la semana que hoy empieza. Lo titulaba “Si regresaran y vieran”. Evidentemente se refiere a Jesús y a su madre María. Creo también, sinceramente, que se llevarían un gran disgusto.

Corren malos tiempos para la irreverencia, confundida por los fanáticos con la blasfemia. No llega a blasfemo, de todos modos, preguntarse cómo verían Voltaire y otros ilustrados el asalto a las calles por piadosos encapuchados tres siglos después de haberse deslindado qué es religión y qué ciudadanía, qué es vida pública, qué es piedad privada y qué es superstición. Si ellos regresaran a la vida y vieran...

No hace falta, sin embargo, ejercer de volteriano, y ni siquiera de anticlerical o luterano, para el argumento que ahora sigue. Basta con argüir desde las fuentes mismas presuntamente legitimadoras del patético ritual, conjeturar sin irreverencia alguna qué sucedería si ahora reaparecieran los protagonistas y testigos de los hechos que, una semana al año, todavía hoy, se conmemoran, ¡y cómo!

Si María y Jesús se dieran una vuelta por acá en Semana Santa, no entenderían nada de ella. Serían incapaces de captar la relación entre los hechos más amargos de sus vidas y las multitudes en torno a unas imágenes ricamente ataviadas, cuajadas de luces y de joyas.

Pero ¿qué es esto, Dios mío; estas luminarias y peanas, estos lujosos tronos, estos sanedrines y capuchas?

Habría que explicarles muy bien todo, paso por paso. Todos ellos os aman, incluidos los mirones y los turistas; la riqueza y la gloria de ahora tratan de enmendar la pobreza y humillación que antaño padecisteis; los cornetines y tambores son de un cortejo no para el ajusticiamiento, sino en loor vuestro; los encapuchados no son verdugos y os conducen en andas desde un devoto anonimato; los legionarios no son ya romanos y han venido para rendiros honores militares; esta música es el himno nacional que sólo suena a la llegada vuestra y a la de los reyes; el gobernador en la tribuna no es ya Poncio Pilato, y el César actual del mundo invoca al único Dios verdadero después de las catástrofes y antes de las guerras.

Si Mateo, Marcos, Lucas, Juan vinieran por acá y lo contemplaran, se dirían:

-Pero ¿qué tiene esto que ver con lo que nosotros escribimos? Acerca de la pasión del Maestro nos pusimos de acuerdo en un informe sin patetismos, casi sin emoción, como de reportaje imparcial. Queríamos resaltar que Jesús había sido condenado y muerto por las autoridades todas, religiosas y civiles, pero resucitó después.

A ellos habría que explicarles que han pasado veinte siglos; que Jesús predicó un evangelio, pero luego vinieron las iglesias, así como las religiones populares, y que el pueblo se ha sentido conmovido por una parte, sólo una pequeña parte, del evangelio que ellos escribieron. (…)


Firmado:->Ricardo Ibarra 

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo opina ...

Sería dificil que si Jesús regresase uno de estos días a la Tierra, reconociese a los que hoy se autodenominan sus seguidores.

10 abril, 2006  

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